Hitler en la Primera Guerra Mundial

Adolf Hitler Primera Guerra Mundial

En las mugrientas e infestadas de piojos trincheras de la Primera Guerra Mundial, Adolf Hitler encontró un nuevo hogar luchando por el Imperio Alemán. Tras años de pobreza, soledad e incertidumbre, ahora el joven Adolf tenía algo por lo que luchar y lo que creer.

Cuando la Primera Guerra Mundial dio comienzo, millones de jóvenes hombres, entre ellos Adolf Hitler se decidieron por presentarse voluntarios al ejército. Como muchos de los jóvenes antes que el, Hitler pensaba que sería una guerra corta, pero lo suficientemente larga como para ver algo de acción y participar en una gran aventura.

Sin embargo, la Primera Guerra Mundial se convirtió en un largo enfrentamiento militar en el cual los soldados murieron por millones. Una generación completa de hombres jóvenes desaparecería a causa de la crueldad de la guerra. La guerra también trajo consigo la caída de la antigua cultura europea de Reyes y nobleza que predominaba en los imperios europeos.

Nueva tecnología en cuanto armamento, aviones, tanques, artillería y gases mortíferos fueron usadas por los ejércitos unos en contra de otros. Sin embargo todos estos artilugios no fueron capaces de evitar un estancamiento de la guerra y el surgimiento de las trincheras. Fue precisamente en este lugar donde Adolf Hitler, como soldado del Ejército Alemán comenzó a conocer la guerra.

Hitler en la Primera Guerra Mundial

Hilter en el Frente

Hitler se presentó voluntario a la edad de 25 años alistandose para un Regimiento Bávaro. Tras su primer enfrentamiento contra británicos y belgas cerca de Ypres, 2.500 de los 3.000 que componían el regimiento de Hitler murieron, fueron heridos o desaparecieron. Hitler logró escapar sin rasguños y a lo largo de toda la guerra, tuvo la fortuna de escapar de las lesiones o situaciones que pudieran poner en peligro su vida. Más de una vez, se trasladó de una posición a otra, y en la que estaba primeramente se producía una explosión que acababa con todos los hombres allí situados.

Hitler era sin duda alguna un soldado inusual con maneras descuidadas y un comportamiento para nada militar. Sin embargo siempre estaba ansioso por participar en la acción de la batalla y presentándose continuamente como voluntario para tareas peligrosas incluso cuando muy pocas eran las posibilidades de sobrevivir.

Hitler era un corredor magnífico y algunas de sus misiones consistían en llevar mensajes de un lado a otro siempre cerca del campo de batalla. Durante los descansos de la batalla Hitler pintaba con acuarelas cuadros sobre los paisajes desoladores de la guerra.

Aunque sus compañeros en la trinchera si que lo hacían, Hitler jamás se quejaba de las malas condiciones ni la pésima comida que había en el frente, ni siquiera se sentía atraído por las conversaciones sobre mujeres típicas en el frente sino que prefería discutir sobre arte o historia. Recibía pocas cartas de casa a las que nunca respondía, sus compañeros decían que Hitler estaba siempre ansioso por complacer a sus superiores además hablaban de la fortuna del futuro lider nazi y su valentía en el campo de batalla.

Hitler se retira del frente

En Octubre de 1916, la suerte de Hitler se desvaneció cuando una pieza de metralla impacto sobre su pierna durante la Batalla del Somme. Fue inmediatamente hospitalizado en Alemania, era la primera vez que se alejaba del frente después de 2 años. Una vez recuperado, sirvió en ligeras tareas en Munich donde quedó horrorizado con la apatía y los sentimientos antiguerra de los ciudadanos alemanes. Culpó de ello a los judíos a los que acusaba además de conspirar en contra de los esfuerzos alemanes en la guerra.

Hitler soldado de la primera guerra mundial

La idea de que los judíos conspiraban contra Alemania se convirtió en una obsesión que se unió a otros pensamientos antisemitas que adquirió durante su estancia en Viena lo que le llevó a desarrollar un profundo odio hacia los judíos. Hitler solicitó el reingreso en el frente para huir de la apatía ciudadana y volvió a la lucha en Marzo de 1917.

En Agosto de 1918 recibió una cruz de hierro de primera clase, raro para los soldados de infantería. Es interesante el hecho de que el general que recomendó a Hitler para recibir tal honor era judío. Recibió en total 5 medallas y a pesar de ello jamás ascendió debido a su desaliñada apariencia y extraña personalidad, sus superiores pensaron que no tenía las cualidades de respeto y liderazgo necesarias para ser sargento.

Conforme la guerra se tronó en contra de Alemania, la moral de los germanos se vino abajo y el propio Hitler cayó en depresión.

En Octubre de 1918, se quedó temporalmente ciego debido a un ataque británico de gas cerca de Ypres. Fue enviado de nuevo a un hospital donde solo podía escuchar los rumores de un inevitable desastre para Alemania. En Noviembre de 1918, el Kaiser Guillermo II había caído, el Imperio Alemán se había convertido en una república y la guerra había acabado.