España en la Primera Guerra Mundial

Rey Alfonso XIII

El mayor de los dos países que componen la Península Ibérica en el sur de Europa, España se mantuvo neutral durante los años previos a la Primera Guerra Mundial, evitó la firma de acuerdos y alianzas con ningún país y durante la Gran Guerra no participó de manera activa con ningún bando, pero sí jugó un importante papel como país productor de recursos y suministros para la guerra.

Papel de España en la Primera Guerra Mundial

España es considerado uno de los países neutrales más importantes de Europa, dado que era una importante fuente de recursos, suministros y bienes para Francia y otros aliados, así como para América del Sur.

La economía española había ido evolucionando lentamente durante más de 40 años desde un sistema basado en la agricultura hacia uno centrado en la industria. La Primera Guerra Mundial benefició enormemente la industria española y la exportación con lo que se multiplicaron los puestos de trabajo y las riquezas del país. Las dos áreas más afectadas por la guerra fueron la industria cítrica de Valencia y la producción de acero del norte.

Las reservas de oro de España se triplicaron durante la guerra, como resultado, el gobierno pudo hacer frente al pago de una gran parte de la deuda que acumulaba por aquel entonces. A lo largo de la guerra las luchas políticas entre los distintos partidos eran incesantes y las uniones laborales o comisiones obreras produjeron en ocasiones revueltas violentas.

Intervención del Rey Alfonso XIII

Como un país neutral, España no efectuó movimientos militares directos sobre ninguna nación. Sin embargo, sí que realizó una pequeña campaña militar tras el ataque de tropas alemanas sobre la colonia africana de la Guinea Española en Noviembre de 1915. El papel de España bajo la corona del Rey Alfonso XIII fue el de prestar ayuda a los prisioneros de guerra tanto en las colonias como en Francia.

El rey organizó un grupo de 40 personas encargadas de ser los intermediarios entre los prisioneros, sus familias y los captores. Gracias a la intervención de este grupo se pudo evitar la ejecución de numerosas penas de muerte. Alfonso también envió ayudas a ciudades que habían sido devastadas por la guerra, ejemplo de ello es la ciudad de Lille que había sido destruida por el Ejército Alemán durante la invasión a Bélgica.

Rey Alfonso XIII de España

El Rey Alfonso XIII protestó de manera contundente contra el uso de submarinos por parte de la marina alemana. Cuando la guerra concluyó, España había perdido un total de 140.000 toneladas de paquetes y suministros debido a que los U-Boots alemanes destruían numerosos barcos mercantes que abastecían a Reino Unido. A pesar de su neutralidad, España jugó un papel vital en aliviar el sufrimiento que la Gran Guerra produjo sobre los ciudadanos de Europa.

Causas de la Neutralidad Española

El por entonces partido gobernante conservador dirigido por Eduardo Dato interpretó que España no estaba preparada para entrar en una guerra del calibre de la Primera Guerra Mundial puesto que carecía de motivos claros y de recursos suficientes para presentar batalla a potencias como Alemania. La decisión del gobierno estuvo respaldada por el Rey Alfonso XIII que sin embargo tenía otra opinión.

El Rey Alfonso XIII consideraba que la entrada en la guerra de España del lado del bando aliado hubiera sido beneficiosa para adquirir presencia en Europa y además adherirse ciertos territorios deseados como Tánger. Sin embargo, Alfonso XIII pensaba que estaba rodeado de “cerebros de gallina” (refiriéndose a los políticos españoles) que no tenían el valor suficiente como para afrontar un papel dominante en la guerra.

La principal causa de la neutralidad española era la que Eduardo Dato defendía, la incapacidad militar de España. El otrora Imperio Español donde no se ponía el sol, había reducido sus ejércitos considerablemente y además los soldados disponían de armas y tácticas muy anticuadas. No se disponía de armamento pesado, solo de infantería pues España no había entrado en la carrera armamentística que había comenzado a finales del siglo XIX.

Las aventuras militares de España después de su etapa gloriosa en América del Sur se traducían en el Desastre del 98 en el cual la armada española fue destruida completamente por los acorazados americanos durante la Guerra de Cuba. La contundente derrota de España hacía evidente un retraso en cuanto a la capacidad bélica de España que propició que ningún país de Europa lo considerara como un aliado importante y solicitara su apoyo.

Desastre del 98 Buque España

Por otro lado, España había comenzado una campaña militar en el norte de Marruecos que no hizo sino evidenciar la falta de capacidad del anticuado Ejército Español.

Consecuencias de la Neutralidad Española

El impacto inicial de la Primera Guerra Mundial sobre España produjo un impulso económico e industrial de España que le permitió crecer enormemente y saldar la deuda pública.

Sin embargo, en el año 1917 se produjo una crisis en España debida a que el gran número de exportaciones hizo crecer el precio de los productos de primera necesidad y los salarios se estancaron se produjo una huelga general debido a ello. Además la Epidemia de la Gripe de 1918 afectó duramente a toda Europa pero en España se hizo más latente, con un total de 8 millones de personas infectadas de las que fallecieron 300.000.

Tras la guerra, la recién constituída República de Weimar entregó a España una flota de barcos mercantes en compensación por los destruidos durante la guerra. Aunque el balance de la Primera Guerra Mundial en España fue positivo desde el punto de vista industrial y el impulso económico, supuso el inicio de la crisis del sistema político de la Restauración.